28 septiembre 2009
Cucú
Guarda todo, si, que todo después sirve, que todo después decanta. No, no Cuculeíto, no decanta nada, ya no sirve nada porque ya se estancó. Ya no pasa nada. No, no, sí, sí, Cuculeíto, Cucú, mirá, mirá. Yo caminaba por la calle, muchas muchas muchas cuadras caminaba esperando que fueran las nueve, que acabara el Evatest, Cuculeíto, que acabara la tortura de verte vomitado medialuna y de tenerte tan cerca en la cabeza recuerdo de hace un año, hace meses, hace tiempo, Cuculeíto, que no nos tomamos un café. Pero Cucú, vení, no llores, ya pasó Vení, vení que nos tomamos un Tody, ¿querés? Un Nesquick calentito, un submarino, Cuculeíto, veni que te abrazo mientras llorás así no llorás más Cucú, vení y poné la cabeza acá quietita en mi hombro. Y no Cucú, vos sabés que yo no te haría nada, no Cucú, a las chicas sí, sí, a Lola le sacamos toda todita la ropa a Lolita y la dejamos desnudita sí, Cucú, sí, desnudita con la cabecita ahí, ahí mismito donde la tenés vos Cucú. Pero no, no, Cucú, Cuculeíto a vos no, a las chicas nada más. Sí, sí, a las chicas que vienen bonitas, vestiditas, chiquititas angelitos de blanco y se pasean y mueven la colita Cucú y no queda más que mirarlas, ¿no Cucú? ¿No que vos también mirás a las chicas cuando mueven, Cucú, la colita y se pasean vestiditas de blanco? Pero a vos no, no Cucú, a vos te voy a hacer una chocolatada Cucú, Cuculeíto, y me vas a contar de cuando mucho mucho mucho hace que amabas con el pecho que se te partía, ¿no Cucú? Se te partía el pecho de novela mejicana, de amor entre esclavos, entre mujeres, de hoteles. Contame Cucú, Cuculeíto, de dónde sacaste esos nombres, de qué libro, de qué Grecia cuando un día íbamos caminando por él Cuculeíto y estaba Cucú también parado en la esquina sin ella, no, Cuculeíto, por suerte no ella y seguimos caminando alto alto muy alto por una montaña, por un caminito, chiquito chiquito de piedras y soles y nubes hasta que llegamos a una casita de madera llena llenísima de nieve todo alrededor del arbolito, un limonero chiquito que había y crecía entre la nieve y era real, y era de un libro, allá lejos que nunca leyó, no nunca, pero leyó de él, leyó sí, Cucú, leyó y en la montaña estaba todo todo lleno de nieve y adentro de la casita había unos chicos que nos esperaban con chocolate caliente y mucho mucho café y galletitas. Sí, Cucú, Cuculeíto, las que tienen chocolatitos como a vos te gustan, sí Cucú. Pero en el baño había, Cucú, una chica. Fea, fea, fea chica, de pelo corto. No, Cuculeíto, a Cuculeíto esas chicas no le gustan, no, a esas no, no, no, a esas no les sacamos la ropita y no las sentamos desnuditas arriba de Cucú. No, porque esas chicas van feas, sucias, tienen muchos muchos bichos y aparentan. ¿Sabés Cucú? ¿Sabés lo que le pasa a las chicas malas que aparentan? Las dejan, las dejan solas tiradas; las dejan pudrirse al sol rodeadas de moscas y de orina, de tabletas y de sueños rotos. Las dejan que se les llene el vientre de fantasías hediondas, de basurales y de mis vómitos, de mis uñas cortadas, de mi risa, carcajada, infeliz. No Cucú, a vos eso no te va a pasar porque yo te voy a cuidar. Sí, Cuculeíto te cuida, con la cabecita, sí, acá, veni y poné acá la cabecita y llorá y Cucú, Cuculeíto te va a dar una leche calentita y todo se va a terminar, vas a ver, y va a haber sido todo un cuento, un cuento feo de monstruos, lindo de hadas que te contó una vez Cuculeíto mientras miraba por la ventana la Cucú, la colita de la chica, chiquita que va caminando por allá, por la ventana. ¿No Cucú? Mirá, ¿la ves? ¿No Cucú? ¿No que ya te quedaste dormidito?
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¡Opa! Parece que te quedó cierto anzuelo en la boca.
ResponderEliminarMmm.
Me limito a decir que te quiero.
Pizarnik, birra, faso.
ResponderEliminarCu cu cu cú.
Cuerdo.
Al cuerdo hay que darle cuerdita porque sino no concuerda.
Y despues, despues le echo la culpa a mi dolor de cabeza.