23 octubre 2009

Glückselig.

Cucú, Cuculeíto ¡pará que te me vas a desbordar y yo no puedo crearte así una psicología de personaje! No, no, Cucú, no freno, no paro, no, y me escapo de tus prisiones y tus impedimentos ¿Prisiones? ¿Impedimentos? Impedimento Telecom Cucú, impedimento el no servicio, el no abonado ¿y a quién vas a llamar ahora Cucú con la crestita emparejada? Cucú, yo no te llamo Cucú, NO, pero entonces no recibiste todos mis mensajes. Caminaba Cucú tranquilo tranquilito por calle Santa Fe un jueves a las 21.16. Cucú traía escondido en la espalda Rosario Tijeras. Raro, rarísimo Cucú, parece de novela, la espalda toda cortada, Cucú, el papel, no las tijeras, no, ¿y sabés que me di cuenta? Que es así, así, sí, Absolutamente así como hay que hacerlo. Conferencias, Cucú, de la Segunda Guerra Mundial, y esa voz Cucú, ¿no que la extrañabas? Pero sabés Cucú, sabés que se viene la noche oscura, se viene el llano Cucú, Cuculeíto, y no vas a poder salvarla. Cucú, Cucú escuchame una cosa; escuchame que sos vómito de mis entrañas, sangre derramada por mi nariz, apelotonada ahí sangre como se apelotonó alguna vez algún hombre entre mi boca y mi ombligo, derramándose entero por el cantero de mi cuello. Cucú, escuchame Cucú que te digo ahora, y no lo repito, todo lo que tenés que saber: nada. Cucú, si supieran mis enseñanzas como sabe la sal, o no, no, mejor como el azúcar, mejor ese empalago apenas que te queda en la lengua cuando te la quemás con sed, cuando por días no podés olvidar lo que tomaste, lo que tragaste, que te quedaste ahí encerrada, ahí adentro, arrodillada contra una pared ¿y qué era de vos? Decime, sí, no, Cucú que te morís de ganas. Si, de que tu cresta reluzca Cucú, de que su, de que su, su, su enorme y robusto su. Cucú, yo te dije, ya, como eran las cosas. No quisiste escucharme, no quisiste verlo, no Cucú y estás acá. Y no te arrepentís de nada. No Cucú. ¿Crees que te reconoció? Cucú, yo creo que no importa, y lo más lindo Cucú, lo más lindo es que no le importe Tononi, y a ver si se baja usté de esa red, de ese cazar pájaros al vuelo, a ver, concéntrese, concéntrese en su crestita. ¿Y qué? Qué pero si es que me hace tan bien. Qué si es que para qué pensarlo dos veces, para qué pensar después, qué. ¿Por qué? Mañana Cucú, mañana, si te arrepentís, no vuelvas. Y estate seguro Cucú de que es tu culpa, tu culpa por nunca abarcar enteras las psicologías, dejar todo a medias, maraña. Cucú, sos una maraña, una maraña emparejada, crestita y estás tan linda. Tan linda que te caminaría descalza por la espalda Cucú y dibujame con la boca todos los miembros.

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