Y pasó lo que tenía que pasar, lo que hubiera tenido que pasar hace años y todavía no llegaba y yo dale que dale esperar en la terraza, mirando palomas, pensando que llegaba pero no, nunca nadie me tocaba la puerta, nunca nadie venía con una carta, con un beso, con una flor hasta que hoy, hoy que yo estaba parada en la terraza mirando la punta de un edificio muy lejos y cómo una lucecita roja se prendía y se apagaba, se prendía y se apagaba y cuando menos lo esperaba escucho que suenan dos golpecitos en la puerta y corro por la escalera, arraso con todo, tiro al piso los trapos que cuelgan del barandal, los broches de la ropa, el baldecito de plástico y me enredo con la cuerda pero logro bajar antes de que el señor de sombrero negro se vaya con mi carta, con mi beso y con mi flor. Lo saludo, lo saludo y lo agarro de las dos manos y las sacudo con fuerza y pienso en besárselas pero me parece exagerado y él me mira raro, me pide que le firme los papeles y que lo deje ir y yo le digo que sí, que me dé los papeles, que se los firmo y que lo dejo irse, aunque si él quiere le puedo ofrecer una taza de te, unas galletitas o cualquier cosa que él quiera porque yo le estoy muy agradecida y además hago unas galletitas riquísimas de canela con vainilla y nadie que las haya probado me dijo que hubiera probado antes cosa más rica que mis galletitas pero él me dice que no y se va apurado y yo lo veo doblar la esquina y perderse pero entro rápido a mi casa para abrir el sobre marrón de papel madera que me acaba de dar el señor del sombrero negro y me siento en la cocina y busco las tijeras, que no las encuentro por ningún lado para poder abrir el sobre prolijo, no vaya a ser que de la emoción se me rompa lo que está adentro que aunque no sepa qué es seguro que no quiero que se me rompa por ser descuidada. Las tijeras igual no aparecen así que mejor agarro un cuchillo y lo abro así, con un poco más de cuidado pero prolijo, tengo que hacerlo despacio aunque quiera hacerlo rápido y comerme las uñas, y qué será lo que está adentro y tanto tiempo que yo lo espero, que quiero que llegue esta carta, que llegue este beso, esta flor, el olor del papel recién impreso, aunque este no va a estar recién impreso, ya sé, ni calentito, pero yo igual voy a poder sentirlo, estoy segura porque si me lo mandó él entonces voy a poder ver sus ojos del otro lado de su letra y todo va a estar bien porque yo lo espero y ya no voy a sentarme en la terraza a no saber sino a saber que él está bien, que está viniendo para acá, que ya no voy a tener que esperarlo sentada en la terraza, entre la soga, la ropa colgada y los broches de todos los colores en el baldecito de plástico amarillo y con cuidado dejo deslizar el cuchillo por la solapa del sobre y lo voy quebrando despacio para que no se rompa y adentro hay un papel blanco, que no le siento olor a impreso, un papel blanco escrito a máquina, no su letra, no su beso ni mi flor, ¿dónde está mi flor? y entonces me doy cuenta de que la carta no es de él, de que no puede ser, de que si fuera de él tendría su letra, su mano, el olor de su cuello pero qué voy a hacer si no es la mano de él qué voy a hacer, pero lo abro con cuidado para no romperlo y una vez que está abierto voy a saber, voy a sacar el papel del sobre, con cuidado y a ver qué dice.
Dice que no. Que no es él. No, no es de él y yo qué voy a hacer. Qué voy a hacer si este papel dice que él no viene, que ya no va a venir y que ya no voy a poder esperarlo y qué voy a hacer cuando vaya a colgar la ropa si no puedo quedarme esperándolo, porque ya sé que no viene, que no va a venir nunca más, que no puede salir de donde está, que ya no va a volver y ya no voy a poder contar las veces que se prende y se apaga la lucecita roja y ya no voy a poder contar los broches de colores y perseguir hormigas para ver dónde es esconden, atrás de qué maceta, en qué grieta, y regar las plantas y sentarme en la sillita de plástico, como el balde que también es de plástico a esperar que él vuelva si él ya no va a volver y si él ya no vuelve, ¿quién me devuelve a mí la vida que es mía?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

queremos mas
ResponderEliminar