04 agosto 2009

Subjetiva la Torga

Tengo ganas.
Tengo ganas de escribirte y de morderte como repollo colorado, de pelarte y de enjuagarte hasta sacarte la última gota de agua de la cabeza. Ganas de comerte el rabillo del ojo de un mordiscazo y no darte ni tiempo a que te quejes, a que me digas, a que me cuentes. No me interesa. Tus verduras y vos, yo y mis tomates, quiero que nos vayamos juntos a fundirnos en ensalada orgiástica hasta extasiarnos en mayonesa. Quiero traerte vinagre y sacarte sal de morderte tanto atrás de las muelas. Mi repollo, mi repollito colorado, ¿qué hacés que te vas todo el tiempo? ¿Qué hacés que te alejás de la punta de mi tenedor?
El instante helado, mi vida, repollito, vos ya lo viste. Lo vimos todos, con la pasma persiguiéndote y toda la mostaza. Sí, sí, yo lo vi; no me vengas con cuentos berenjenosos y edulcorantes.
Mi repollo quiero. Mi repollo: quiero fundirme con vos en salsa de espárragos y adornar una trucha agridulce, seca y con limón.

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