¿Será salubre que se sepa lo mío con el repollo colorado? Podría herir sentimientos, despertar iras y enfados. Truculencias y espionajes recaerían sobre mí. ¿Y si algún otro además reclama su parte? Hubo, sí, lechugas. Hubo sandías y sobre todo algún papa frita (Ustét, sí. Ustét sabe que es a ustét a quien yo me refiero).
¿Será salubre, por demás, que yo me exponga así, de esta manera? ¿Qué van a decir los vecinos? Si ni siquiera podés hablar en tercera persona usando tu nombre como destinatario. Tu nombre, tu hermoso nombre que empieza con esa letra y termina con aquella. Tu dulce nombre que una a una sus ocho nueves dibujan escaleras alrededor de mi nuca. Se me cuelan tus aes por las orejas. No. Demasiada información.
¿Será conveniente todo esto? Amiga, vení, veni. Dale, vení, no seas trucha.
-Decime
-Me parece que no che, mirá si se pudre todo.
-Sí, si se me pudre cagué
-Aunque..
-¿Aunque?
-¿De quién te escondés?
-…
-No me digas de mí misma idiota, ¿quién sos? ¿Shinji-kun?
-No, bueno, digo..
-Decís, todo el tiempo decís, vas, venís.
-YA SÉ.
Se me pudrió todo. Toda la ensalada. Los tomates verdes (eran rojos), las sandías largan moscas, la lechuga se achicharró, se escondió en el rincón. Vos zanahoria, salí que ya te vi, verde estás también, condenada. Papa frita, sobre ustét yo ya no tengo qué decir. ¿Qué decir? Ya lo sabemos todos.
¿Pero sabés que? ¡Que se enteren! ¡Enterate!
Y que se pudra nomás. ¡Que se pudra!
06 agosto 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Tengo dos cosas claves para decirte:
ResponderEliminar1)¡Bien ahí con Evangelion!
2) Tomates verdes fritos.