20 mayo 2010

Trece.

Ah no, no me vas a venir ahora, justo ahora, con esta pelotudez. No. No me lo banco, no me la aguanto. ¿Que te da miedo? ¿Miedo de qué? Dejame de joder, si con esa cara que tenés a tres cuadras cualquiera se da cuenta. Miedo debería darte quedarte ahí, anclada, parada en la escalera. Sí, como una naba, escondiéndote atrás de las luces ¿no te das cuenta que me hace mal mirar directamente al Sol?

Camina, camina sola mordiéndose los labios y la gente le choca los hombros, la mucha gente, la multitud de gente y ella camina, se deja golpear, se arrastra y llora y llueve y es tan patética pobrecita pero no le importa, y es tan de película, tan todo de mentira pero tampoco. Y se obsesiona, cierra los puños aunque no tenga fuerza y trata de buscar lo poco que le quedó adentro; golpear una pared, romperle la cara a trompadas, meterse los dedos hasta la nuca pero no, no le alcanza, o ya se aburrió. Se obsesiona y camina pegada al piso, los pies se le hacen pasta. Pegoteada, sucia, la pierna y el entre con costra de su sudor seco. Camina, camina y se arrastra y se muerde la boca, los labios, se chupa con la lengua de víbora la punta de la nariz.

La lengua; mi lengua.
Y ahí sí tené miedo.

1 comentario:

  1. Entre con costra: todos los días se aprende algo nuevo. Joer con el "entre con costra"

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