No es un reclamo, es una auténtica preocupación. Porque la señorita está bien lejos; allá lejos y hace tiempo y acá la gente se inquieta y se pregunta, la gente después comenta y si no saben sobre qué terminan inventando ¿O no? ¿O no es eso lo que hacés vos todo el tiempo? No, no. Me vas a decir que no, que lo tuyo es todo pura realidad. Y es imposible mi amor, eso que creés que es en realidad no existe y es esa la única realidad que te queda. Pero callate papafrita filosófica, no me vengas ahora con semejante planteo de lo que es y lo que no. Mirá que lo de la calaverita en la mano ya está bastante gastado. Igualmente la preocupación está y es, al margen de qué signifique que algo sea. No tengo nada que decir al respecto. ¿Te tapé el orto? Preferiría habértelo abierto. Pero más o menos, podemos decirlo un poco más elegante ¿no te parece? Claro, juguemos a la erudición y tengamos un blog lleno de misterios académicos indescifrables. No, mejor aún; inventemos realidades contadas como ficciones y después mandémosle cartas al Arzobispado en Tucumán solicitándoles el reintegro de toda las ostias vencidas. No, mejor: digamos que todo esto no existe, que tu increíblemente largo pelo castaño (castaño, no rubio) es todo una mentirita de la ley de medios. ¿Podemos decir que es culpa de la ley de educación superior? ¿La Les? Lalespilación entlecoltada de cada vez que me quedo sin qué decille a ellia. ¿No? ¿Qué Rizo qué?
Siempre ahí, con la cabecita en lo mismo eh.
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