15 abril 2010

Era.

¿Cómo no voy a quererla si tiene la boca más hermosa que quisieron jamás besar mis labios?
¿Boca que entonces tus labios jamás besaron?
Jamás. Pero no es el punto.
¿Y el punto cuál es?
El punto es aparte, la boca hermosa es lo que ahora me importa
Pero la boca es un detalle
El detalle más hermoso que quisieron jamás besar mis labios.
La boja enorme, roja, los labios finísimos, los dientes chiquitos y apenas amarillos de tanto fumar, las uña rotas, gastadas, de tanto picar. Los dedos largos. Las piernas de mujer, no de nena, de mujer. El sweater rayado, a rayas iguales que las rayas de mi remera y sí. Las caderas al ritmo de una botella de sprite cortada llena de vodka donde flotan tres hielos. Los pies descalzos sobre la arena y el mar hasta la rodilla, los ojos abiertos, las pupilas todo. El esconderse atrás de sus brazos y caerse después en los míos, la cara mojada, el escalope esa noche y la ducha, su ducha. Las cientos de veces que quisimos, la vez única, o dos, en que pudimos. Ella, toda ella, su boca hermosa.
¿Cómo no voy a quererla?
Tan lejos como está ya me olvidé de que en realidad la detesto.

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